¡Ahh... ! Hoy me levanté dolorida, con la sensación de que los días me pasan muy deprisa, aburrida aun con todo, y con algo de ansiedad. Está claro que algo no anda bien... a mi alrededor. Necesito apearme a toda costa del vagoncito de este tren de feria donde me tuve que subir, descarrilar, desertar, y salir corriendo hacia el interior del bosque, gritando y aullando, quitándome la ropa mientras me crece la cola.
Me urgen mis espacios, mi ritmo, mi tiempo... mi creatividad, sentir qué cosas me apetecen, ponerlas pacientemente en orden según lo que tengan que decir, recrearme con cada una de ellas, detenerme a pensar nuevas ideas, echarme a soñar, planear, imaginar... brillar por dentro, sonreir por dentro. Necesito mi libertad. No puedo evitarlo. No puedo (ni quiero) contener mi naturaleza. Es mi salvaconducto.
Nadie diría que tras esta sonrisa permanente y tanta efectividad, La Loba no está en su hábitat natural, no ríe, no disfruta ahora mismo de su día a día. Las cosas no son lo que parecen. Y hay que estar muy atento para no distrarse de uno mismo en la niebla...
