El Solsticio de Invierno y el "renacimiento del Sol".


Stonehenge, 21 de Diciembre, 22:38. Solsticio de Invierno 2010.

Los solsticios son aquellos momentos del año en los que el Sol alcanza la mayor distancia  angular positiva o máxima declinación norte (solsticio de verano en el hemisferio norte) y mayor distancia angular negativa o máxima declinación sur (solsticio de invierno en el hemisferio norte) con respecto al ecuador terrestre. En el día de solsticio, la longitud del día y la altitud del Sol al mediodía son máximas o mínimas respecto a cualquier otro día del año. Las fechas de los solsticios son idénticas al paso astronómico de la primavera al verano y del otoño al invierno en zonas templadas. Las fechas del solsticio de invierno y del solsticio de verano están cambiadas para ambos hemisferios. Ocurre dos veces por año:

El solsticio de junio ocurre regularmente alrededor del 21 de junio y es llamado de verano en el hemisferio norte o de invierno en el hemisferio sur.
Y el solsticio de diciembre ocurre alrededor del 21 de diciembre y es llamado de invierno en el hemisferio norte o de verano en el hemisferio sur.
El día del solsticio de junio es el día más largo del año en el hemisferio norte, y el más corto en el hemisferio sur. Y viceversa.
El término solsticio proviene del latín solstitium (sol sistere o sol quieto), porque en los días de solsticio, el Sol, en su aparente movimiento a lo largo del año hacia el Norte (máxima declinación norte) y el Sur (máxima declinación sur) visto desde la Tierra, parece detenerse antes de iniciar su andadura en sentido inverso.


Visto desde la Tierra, el Sol parece en movimiento. Este aparente movimiento del Sol parece irlo elevando durante el transcurso de seis meses (la elevación máxima tiene lugar en el solsticio de verano en el hemisferio norte), para detenerse (solsticios) y luego iniciar su detrimento durante los seis meses que siguen (la elevación mínima tiene lugar en el solsticio de invierno en el hemisferio norte). La elipse que dibuja el Sol, o eclíptica, en su intersección con el ecuador terrestre, señala los equinoccios, los cuatro puntos en los que inician las estaciones del año en muchas culturas. Los días son más largos alrededor del solsticio de verano y más cortos alrededor del solsticio de invierno.

Entre el 21 y el 22 de Diciembre tiene lugar el Solsticio de Invierno, el punto donde el sol se detiene, alejado al máximo de nosotros, en el hemisferio norte, sólo para iniciar su retorno. En el solsticio de diciembre (invierno en el hemisferio norte), se celebraba el regreso del Sol: a partir de esta fecha, los días empezaban a alargarse, y esto se asociaba a un triunfo del Sol sobre las tinieblas, que se celebraba encendiendo fuegos.
Originariamente, en muchas culturas antiguas se utilizaba el calendario lunar para contar el tiempo, predecir fenómenos naturales, controlar el apareamiento de los animales, la siembra de los cultivos , la medición de las reservas entre las cosechas de invierno, etc. Evidencias históricas atribuyen el primer calendario solar al Antiguo Egipto, a principios del tercer milenio A.C. Los romanos acordaron un calendario basado en 304 días distribuidos en 10 meses (6 meses de 30 días y 4 de 31 días). Pero éste tenía desfases de tiempo y los pontífices paganos lo reajustaban anualmente en el último mes. Los reajustes se hacían con criterios políticos, pero no astronómicos, como determinar el día de pagar a la servidumbre, y se hacía mal uso del reajuste, para prorrogar cargo de un funcionario, adelantar o retrasar votaciones... Julio César terminó con el desfase ordenando una reforma del calendario. El nuevo calendario romano se implantó en el año 46 a.C. con el nombre de Julius y mucho después de juliano, en honor a Julio César. En el año 45 a.C. el calendario juliano establece el día 25 de diciembre como la fecha del solsticio de invierno en Europa. En la noche del 23 de junio ( se cree que las celebraciones tienen lugar ese día en lugar del 21 o 22 debido a una inhabilidad para determinar la fecha exacta del solsticio de verano), tienen lugar en España y otros paises europeos las Hogueras de San Juan, una festividad muy antigua en el hemisferio norte cuyo rito principal, encender una hoguera, tiene la finalidad de “dar más fuerza al sol”, que a partir de esos días, iba haciéndose más “débil” —los días se van haciendo más cortos hasta el solsticio de invierno—. Nuestra celebración del solsticio de verano coincide con las celebraciones en el hemisferio sur del Inti Raymi o Fiesta del Sol, antigua ceremonia religiosa andina iniciada por los incas en honor del dios sol Inti, que celebraba el solsticio de invierno y el inicio de un nuevo año. Aún hay en Machu Picchu una gran columna de piedra llamada "inti huatana", que significa "picota del sol" o, literalmente, "para atar el sol". La ceremonia para atar el sol a la piedra era para evitar que el sol se escapase. Desde 1944, se lleva a cabo una representación teatral del Inti Raymi cerca de Cusco el 24 de junio, que atrae a miles de visitantes locales y turistas cada año.


La Iglesia Católica no hizo sino apropiarse de ritos e imágenes paganas y adaptarlas a su propia conveniencia y calendario. De esta forma, se decidió que  el 25 de diciembre, el día del solsticio de invierno y celebración desde épocas primitivas (Stonehenge data de la época de Bronce del Periodo Neolítico) del “renacimiento del Sol”, sería en adelante la fecha del “nacimiento de Cristo”, o del niño Jesús; en definitiva, de Dios, el verdadero creador y artífice también del dios sol pagano, según el discurso establecido por los líderes cristianos.

Los neo-paganos reivindicamos el solsticio de invierno, tan importante para tantas culturas a lo largo de la historia del hombre, como una celebración de la Naturaleza. Aún hoy, con electricidad y los avances en tecnología, el Sol es esencial para la vida en la tierra.

Sisterhood


True hug

Celebration of Winter


Native American Winter Solstice Dance

La sociedad del bienestar...

Desearía para mis hijos, para tus hijos, no tal vez la vida que tuvieron nuestros padres, sus abuelos (quizás sería privarles de demasiado), pero sí la de los suyos, nosotros. Por quererles, querría para ellos una vida, tal vez no de escasez, pero sí justa... lejos de la sociedad en que vivimos, donde hay mucho, de todo y a mano. Donde hay abundancia, sobrexcedente de opciones y a precio de ganga. Donde las cosas no cuestan esfuerzo, cuestan dinero... es decir, no tienen valor. Llueven del cielo, las hay a troche y moche. Donde me gusta esto ahora y al cabo de un rato quiero eso otro. La sociedad del bienestar. Un bienestar físico en detrimento del equilibrio psicológico. Y que todo lo mide por el mismo patrón: como leí en una ocasión en un libro, ya no es más aquello de tanto eres, tanto vales; sino, tanto tienes, tanto eres...





El mundo a través de sus ojos

El otro día, en la sala de espera de mi dentista, cerré la revista que estaba leyendo y me puse a mirar el reportaje sobre Antártida en la tele. En un momento dado, me di cuenta de que el señor de al lado también lo estaba mirando. Y entonces empecé a observarle a él, en lugar de mirar la tele. Asentía y negaba con la cabeza consecutivamente, a las claras impresionado por lo que veía. Lo que veía... Impresionado... Ahí me había ido yo... a través de los cristales graduados de sus gafas. A ver el mundo a través de sus ojos. Y pensé cómo sería sentir que un día ya no sabrías más qué sigue pasando en el mundo. Pero no me refiero a hechos, acontecimientos, noticias... Sino al mundo. A no saber cómo seguiría desenvolviéndose la vida... A no ver más pingüinos en la Antártida, ni más estalactitas, ni buzos haciendo fotografías por el fondo del mar (su hijo era buzo fotógrafo profesional, por cierto, y en ese momento estaba en las Islas Medas, me contó, además de explicarme lo que era un globo sonda, cómo sacaban información del hielo, etc.).
Porque hablamos de todo en poco tiempo. Quiero decir de todo lo que ocupa mi cabeza, más que nunca últimamente. Del ser humano, de su impacto sobre el planeta, de la naturaleza, el saqueo de los océanos y las selvas para alimentar a una sobrepoblación, la sobreproducción que sigue, la explotación de los recursos (incluyendo animales) a que lleva.... la educación, la desestructuración de la familia tradicional, la pérdida de valores...

Al final no me fui triste como me podía haber ido si no hubiera hablado con él, una persona mayor, sano y librepensador, quien me apoyó en mis planes de vida igual que el día antes había hecho yo con una persona más joven que yo, con quien también entablé conversación.... ¿por "coincidencias" de la Vida?

The Feather Circle

My name shall guide and protect me. I have dreams of the Wolf Spirit, which is the Keeper of the Circle. The Feather Circle is a shield keeping those who are not amiable to my spirit at a distance, and a sumonner of those who are akin. I walk the path of my Wolf.


Dreams of the Wolf Spirit.

Tell me and I will listen...

¿Dónde está la libertad que un día conocimos?
Mi corazón llora. Mi alma se desalienta.
Si ni los indios lograron mantener su sistema de vida tradicional
ante la codicia y la falta de escrúpulos del hombre blanco,
¿qué lugar nos queda a nosotros?,
¿qué oportunidad de eludir el sistema?
¿qué posibilidades de construir un mundo aparte?
Me siento atrapada en el laberinto,
engullida por cómo son las cosas
desde mucho antes de que yo naciera,
desde hace más de un siglo,
desde el principio... en realidad.
¿Por qué ese afán con dominar
a otros, otras costumbres,
otras culturas, otras tierras,
otras ideas...? ¿Y por qué
ese constante hacer mal al otro,
apropiarse de su orgullo
y su energía...?
¿Por qué tanta invasión?
¿A qué viene tanta guerra?
¿A qué, esta pugna de poder?
La historia del hombre
en la tierra desde luego
no se asemeja a la tierra...
no tomó ejemplo
de la Madre Tierra,
por más que ésta
lo haya puesto ante nuestros ojos,
nos rodee con él,
en forma de cuantas formas de vida
animales y vegetales
han habitado el planeta...
El hombre es necio y obstinado.
No aprende. Lastima su entorno
y se hunde con el barco que destroza...
Tropieza con la misma piedra
y echa la culpa al camino que recorre...
Cuánto más nos valdría estarnos quietos
y callados, sólo ver... Ver
la maravillosa realidad
que aún queda a nuestro lado,
y no, no más que esos delirios
de grandeza, esos sueños
locos de poder
que nos vidrian la mirada
y endurecen el espíritu.
Ojalá el hombre blanco
se siente una vez más
en consejo con la Madre Tierra;
pero ojalá esta vez
escuche
en vez de hablar,
comprenda
en lugar de avasallar,
quiera conocer y no destruir.

Tell me and I will listen.
Show me and I will understand.
Take me in and I will learn.
(Lakota proverb)





Back in the World


Amanece. Aparecemos
al trote por la ladera...
Estaremos de vuelta en el mundo
antes de que llegue el día.

El Inconsciente de la Memoria...


Hoy necesito, asceta, retirarme
a los ardides de mi memoria,
perderme por parajes que aparentemente
desconozco y donde arribo cada vez...
el limbo donde se forjan mis ideas súbitas,
mis perennes anhelos, mi ansia, mi melancolía.

Dejar las ascuas y emprender 
el camino del receso
a lo etéreo,
la libertad de errar
por la inopia personal...

Quiero que la bruma difumine
lo cierto y avistar
ese otro tanto de mí que intuyo,
claro, agolpado en mi universo,
enrollado con mi espíritu...
aliándose con él, dándole alas
que no le faltan desde que nací.
Quiero ausencia de señales
por un momento
para rastrear a mi antojo
mi libre albedrío.
Quiero sobre todo silencio
para escuchar sólo
el jadeo de mi lobo
por el camino...

The Wolf and The Horse Spirits Pack

I do have a Spirit Sister. She's guided by the Horse Spirit inside of her. My Wolf and your Horse Totems have walked the path to encounter each other. Our packs shall become one single tribe, and the stories that we will tell around a fire will tell us about our mutual ancestors and teachers.


¿Qué es poesía? (Rimas. G. A. Bécquer)


¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

Inner world...


Conversaciones de media noche conmigo

Maruja vs. Mujer-Tierra

maruja.

(Hipocorístico del n. p. María).

1. f. despect. coloq. Ama de casa de bajo nivel cultural.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Había que empezar por ahí. Porque yo quería hablar hoy sobre la figura de la Maruja, ésa que tanto mal ha hecho a las mujeres que verdaderamente disfrutamos de hacer y estar en nuestro Hogar.
Mirad qué descripción he encontrado en un foro de español para extranjeros sobre la maruja española. La firma un tal Cojo Mantecas y, desafortunadamente, resulta asombrosamente cierta:

"En este foro de vez en cuando se usa el tópico de la "maruja" española que describe la ordinariez del ama de casa de cierto sector de la sociedad española. Para los guiris que no saben de qué estamos hablando envío una descripción de este ejemplar de la fauna ibérica.
Está casada con un manolo.
Realiza todas las tareas domésticas (limpiar, cocinar, hacer la compra, etc.) con abnegación y resignación, a veces con orgullo y virtuosismo. Muchas presumen de tener su casa limpísima, "como los chorros del oro" o "como una patena".
Es aficionada a los culebrones y de ellos obtiene inspiración para bautizar a sus hijos (Christian, Jésica, Cristal, Josua, Jénifer, etc.).

Considera a su marido y a sus hijos una extensión de su propia persona, se refiere a ellos con posesivos (Mi Isabel fue ayer al cine...) o con dativos de interés (Mi Isabel no me come).
Tiene un sentido peculiar de la elegancia, ostentoso y llamativo: grandes flores estampadas, colores chillones, pelo teñido de rubio, ropa ceñida y tacones altos.
Se expresa con incorrecciones sintácticas, aunque le parece mal que se utilicen tacos y recrimina a los que los usan en nombre del buen hablar. Además suele comunicarse a grandes voces.
Es cotilla, indiscreta y criticona, aunque se define a sí misma como una persona moderada.
Es una gran consumidora de revistas del corazón, compra una o más semanalmente en el kiosco o las lee en la peluquería.

Se preocupa mucho por su salud y su aspecto general. Consume gran cantidad de productos milagrosos para adelgazar, para fortalecer el pelo, para reducir las arrugas, para... Cuando una maruja cae enferma soporta la situación con resignación y, si su estado lo permite, sigue con sus quehaceres habituales.
Su vida es un escaparate: cuenta detalles muy íntimos a simples conocidos o a personas que apenas trata.
Entra en todo tipo de competiciones verbales: si alguien dice sufrir una enfermedad, ella sufre una más grave o conoce a alguien que estuvo al borde de la muerte; si alguien dice haber gastado una cantidad de dinero en algo, ella menciona otra compra más dispendiosa (o más económica si se trata de demostrar el buen ojo para las gangas).
Muchas de ellas son católicas practicantes, sobre todo, las de mayor edad. Asisten a misa como mínimo una vez por semana y tienen devoción a esta o aquella imagen religiosa.
Los Morancos son un dúo de humoristas que utilizan el estereotipo de la maruja en sus números; son muy populares en televisión."

Y éste otro, en Realidad literal, donde la autora se queja de tener que integrar el rol-maruja en su sexo-mujer, como si en esto consistiera forzosamente el comportamiento femenino...

"YO, MARUJA: NO, GRACIAS

Definición de Maruja: persona que se pasa buena parte del día hablando por el deslunado a voces con las otras marujas, entre sus máximas preocupaciones se encuentra: que la casa esté bien limpia y ordenada, la comida esté a su hora, los niños vayan al cole muy guapos..."

Ahí es donde quiero ir a parar. Marujas hay en todas partes. He visto montones de marujas sentadas en elegantes sillas de oficina, detrás de la mesa de un aula de colegio, recorriendo las calles con taconazos y carpeta de comercial, vendedoras, planchadoras, decoradoras, gerentes, charcuteras, abogadas, cajeras, administrativas, esteticistas, jefas de departamento, directoras de multinacional... Quiero decir, la maruja no está necesariamente en casa.

Ocurre que siempre ha habido marujas. Mujeres más interesadas en la vida de los demás (ya sea a través del cotilleo, las telenovelas o las revistas del corazón) que en la propia, sencillamente, creo, por carecer de un universo interior propio. Y de éstas ha habido siempre muchas, muchísimas. Demasiadas. Y ocurre que en otra época, por estar la mujer tradicionalmente ligada al entorno familiar, este arquetipo de mujer podía encontrarse en los confines de su casa. Y, sencillamente, que con el cambio de época, a muchas de las herederas en cuanto a carga filogenética del prototipo maruja las encontramos actualmente en distintos puestos de trabajo. Pero eso es todo.


Y ahora voy con el tipo de mujer que me interesa y del que también ha habido siempre, aunque en menor cantidad, y que se ha visto muy perjudicado por el impacto del anterior en el imaginario colectivo. La mujer que se siente genética y espiritualmente vinculada a la Naturaleza, a la Tierra. Heredera de un legado ancestral y precioso que es preciso conservar y legar a su vez... que recuerda haber recolectado, majado y cocinado los alimentos alrededor de un fuego, compartido historias con otras mujeres de su tribu, hermanas, madres, tías, hijas, abuelas, amigas... Que aún sin haberlo vivido todavía anhela desde el principio vivir en contacto con la naturaleza. Que tiene instinto como los demás animales. Que habla un discurso que reencuentra en voces y textos del pasado... /en el pasado que ha huído de la tierra/ como dijo el poeta inglés A. O'Shaughnessy, y que la animan a seguir adelante y descubrir su propósito en el mundo. Que guarda el primitivo recuerdo de la alegría del tacto de la lluvia en la cara, de lo reconfortante de la tierra húmeda bajo unos pies descalzos.... Y de vivir en chozas, cabañas, casas... pero no pisos, ¡hormigueros de cemento en el aire! Repiten que hay que vivir con los pies sobre la tierra, ¡qué ironía...! Eso se perdió hace tiempo. ¿Por qué no buscamos de dónde viene esa expresión? No hay gente más sabia que los mayores sabios (no se es sabio por ser mayor), con más sentido común. Me encanta oír hablar a los abuelitos, con sus consejos prácticos sobre cosas sencillas y cotidianas... cómo preservar el pan en su punto, en qué momento justo recoger unos tomates de huerta o unas uvas, cuánto tiempo hay que esperar antes de lavarse con un jabón casero para que no pique la piel, cómo elaborarlo, y compota de higos, de arándanos, de madroños... y destilar sus licores, orear embutido si lo comes, qué parte de la madera de un tronco debes evitar trabajar si lo talas... qué alimentos son realmente ricos en vitamina C y previenen los catarros estacionales y el porqué de esta lógica natural. Qué hierbas atesoran qué propiedades curativas. Escuchar lo que tu cuerpo te dice (porque el cuerpo tiene sus razones). Preguntarte por qué calla cuando no responde. Por qué salen los caracoles. Saber qué vaticina el viento... ¡Tantas cosas...!